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Trans-Orientale. Rumbo Zero. Etapa 2 |
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martes, 17 de junio de 2008 |
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Recorremos un largo enlace de más de 400 Km. para llegar al tramo cronometrado. Los bosques son nuestro compañero de ruta. Durante el recorrido apenas hay pueblos o aldeas, la densidad de población es baja. La especial transcurre en una zona de entrenamiento militar.
A 9 km de la salida, el Kamaz de Kabirov ha
destrozado un puente de madera, la etapa se neutraliza. La confusión se apodera
de la competición. Coches y camiones se entremezclan y regresan al lugar de
partida sin saber a donde dirigirse. Poco a poco se aclara la situación, debemos
dirigirnos al CP2 (paso obligado) y allí se lanzará de nuevo la carrera, así que
hoy hemos tomado dos veces la salida, hemos hecho un 2x1.
El recorrido muy similar al de
ayer, con mucha arena, pequeños lagos y densa vegetación.
En los últimos
kilómetros ayudamos a dos equipos que a los mandos de un Toyota y un Mercedes
respectivamente yacían bloqueados en unos profundos agujeros en la arena
resultado de los entrenamientos de los carros de combate rusos. Soldados rusos
están presentes durante toda la especial, evitando que nos perdieramos en el
laberinto de pistas que surcan el mar de árboles y ciénagas típicos de este
inmenso país.
Otra vez nos quedamos sin ración
alimenticia y van dos de dos.
Estamos mejorando nuestro nivel
de ruso, sabemos decir gracias “espasiva” y también negarlo todo “niet” o
afirmarlo “da”, pero seguimos sin entendernos.
Algo mas de 200 Km. paralelos al
Volga, uno de los grandes ríos de Europa nos llevan a las proximidades de
Cheboksari, modelo de villa rusa premiada por el mismísimo Putin en el 2002 por
sus valores cívicos.
El vivac se encuentra en un
barrizal digno de mención, uno de los camiones se hunde en la tundra y tardamos
algo mas de una hora en recuperarlo con ayuda del 6x6 de nuestros amigos de
EPSILON. Durante la cena celebramos el cumpleaños de Miguel Ángel, 27 castañas,
el “junior” del grupo.
Mañana entraremos en el país de
los tártaros.
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